#dulce

Donuts de coco sin gluten y sin lácteos

o de cómo hacer unos maxi donetes, #sin y saludables, con una textura ideal gracias al coco rallado


Sé que los donuts de chocolate (algarroba y sarraceno) que colgué hace unas semanas son excepcionales. Y también sé que pueda parecer un #sinsentido poner otra receta de donetes, si la primera es prácticamente insuperable. Sin embargo pensar ésto sería un error muy simplista, ya que precisamente en la variedad está el gusto!

Hay gente a la que no le entusiasma el sabor a chocolate, o simplemente hay momentos que apetecen sabores distintos. A mí por ejemplo por la mañana no me gustan las cosas que parecen postres, y definitivamente a primera hora no me imagino comiendo nada de choco, así que estos donetes de coco son una alternativa perfecta para esos momentos #necesitomasa!

Tampoco penséis en esta receta como la de los típicos donuts (fritos) ligeros y esponjosos (muerdes y casi se desintegran en la boca #todoaire), sino más bien en la textura del donete, que es más abizcochada y saciante.

A mí me gusta que los donetes sean un poco más densos que un bizcocho convencional (que no significa #pegotones, eh???). Supongo que es porque asocio cada forma con su textura en concreto, y en este caso he conseguido justo lo que buscaba: una miga densa, húmeda y con un toque “chewy” gracias al coco rallado.

La primera versión de esta receta la hice solo con coco, pero luego decidí hacer una segunda prueba añadiéndole plátano maduro chafado, para que le aportara de manera natural el pelín de dulzor que para mí le faltaba a la primera prueba. Sin embargo, y a pesar de que el punto de dulce estaba más acertado en la segunda tanda, en mi casa parece que ganan los sabores puros: o vamos a muerte con el coco o lo hacemos con el plátano, pero no juntos porque sino se enmascara un sabor con otro y no acaba luciendo ninguno #nichichanilimoná

Así que volviendo a los órigenes, finalmente he decido por mostraros la versión 3.0: solo coco, con un pelín más de dátil para realzar un poco más el dulzor, y un poco más de líquido para conseguir la textura ideal. Estáis de enhorabuena #cocolovers! (Mami y Natalia, ésto #vaporustedes!)

…el yogur de coco

En casa siempre nos ha gustado usar yogur en los bizcochos. Les aporta una esponjosidad y jugosidad extra (su leve acidez reacciona con la levadura en polvo y crea este efecto de miga más ligera) que nos encanta.

Pero al reducir los lácteos de mi consumo diario, ahora intento sólo ceder a mis ansias #lactonianas cuando el cuerpo me pide queso de verdad, así que intento que el resto de productos que tomo sean #sin. Pero oiga, estoy encanta con el toque que mis yogures de leche de coco caseros le dan a los bizcochos: aportan esa ligera ácidez que busco, y encima tienen un sutil sabor a coco que me chifla. Además al tener la leche de coco un contenido de grasa bastante alto, hace que la miga quede super jugosita. Dije que los donuts eran sanos, no que fueran light! #todoloricoengorda

Si no tenéis costumbre de haceros en casa vosotros mismos el yogur, podéis encontrarlo en tiendas de alimentación saludable sin problemas, o incluso en grandes superficies como Alcampo. Es importante que os fijéis que estén hechos con fermentos (y ya que estamos, que tengan los menos aditivos posibles), porque hay mucho “postre vegetal” que básicamente está hecho de espesantes, y eso no es lo que buscamos. Queremos que tenga el toque ácido de los yogures fermentados!

Y si no encontráis, u os da pereza ir en busca del preciado yogur de coco, podéis simplemente usar leche de coco de buena calidad como sustitución (y no me refiero a las leches líquidas para hacerse un café con “leche”, si no a alguna que tenga como mínimo un 60% de pulpa de coco).

No será exactamente lo mismo, porque le faltará ese toque ácido, pero el resultado será muy similar. Lo único que tendréis que tener en cuenta, es que como la leche es un poco más líquida que el yogur, os recomiendo que reduzcáis la cantidad a usar en 25 gramos.

Ingredientes para 7-8 donetes

Para el bizcocho de coco

  • 40 gr de harina de almendra (almendra molida)
  • 40 gr de harina de sarraceno
  • 40 gr de harina de arroz integral
  • 2 cucharadas de té de levadura en polvo
  • 50 gr de coco rallado
  • 4 dátiles medjool (o 100gr de otro tipo de dátiles naturales puestos en remojo en agua caliente unos diez minutos)
  • 4 cucharadas soperas de azúcar de coco
  • 2 huevos grandes
  • 30 gramos de aceite de coco
  • 20 gr de mantequilla de almendra (u otro fruto seco)
  • 200 gr de yogur de leche de coco
  • un chorrito de vainilla líquida

Para la cobertura de coco

La receta de esta cobertura es la que usa #sweetsaltykitchen en su pastelería saludable y es ideal porque aparte de darle a los donetes un acabado super bonito, les termina de dar un #punch de dulzor que completa la mordida. Aquí os dejo un link directo a su web, tiene un montón de recetas interesantísimas y os recomiendo que os quedéis un rato por allí investigando!

  • 60 gr de manteca de coco (ojito que no es aceite de coco! Ésto es sólo la pulpa triturada que queda como una manteca bastante dura, y podéis encontrarla en las tiendas Müller o por internet de la casa Dr. Goerg. Es carillo, pero os servirá para un montón de coberturas! En serio no os preocupéis si está tan dura como una piedra, coged el mortero y un cuchillo y a picar!!! #palaypico)
  • 25 gr de manteca de cacao (son como una “rocas” blancas sin mucho sabor, formadas por la grasa del cacao, ya que se les han separado los sólidos del cacao)
  • 50 gr de crema de almendra o anacardo
  • 2 cucharadas soperas de sirope de arce
  • 1 chorrito de vainilla líquida
  1. Dejad que el horno vaya precalentando a 160Cº con aire (o a 180Cº arriba y abajo), mientras ponéis los cuatro primeros ingredientes de la lista en un bowl (harinas y levadura), removiendo bien para que no haya grumos de harina.
  2. Meted en la picadora eléctrica el resto de ingredientes, menos el coco rallado. Aguantad bien la tapa con la mano para que no salga nada de la mezcla al batirse, y triturad hasta que los dátiles estén bien disueltos y todo quede de una textura homogénea. Os quedarán visibles algunos trocitos de la piel de los dátiles, pero eso es normal.
  3. Luego echad la mezcla líquida sobre los sólidos y removed con una cuchara hasta que todo quede bien incorporado. Por último añadid el coco rallado.
  4. Ahora ya sólo falta rellenar los moldes y hornear. Si como yo tenéis moldes de silicona, no hace falta ni engrasarlos, así que con la ayuda de dos cucharas, id rellenando los huecos hasta que se llenen completamente. Y si por el contrario tenéis moldes metálicos, ponedles un poquito de aceite y espolvoread con harina #sin para que los donuts se desmolden bien. A mí me gusta llenarlos hasta arriba, para que cuando se hinchen, se acabe de completar la otra parte esférica del donut.
  5. Y por último ahora ya sólo queda meterlos al horno durante unos 14 minutos.
  6. Al sacar los donetes del horno, dejadlos en los moldes unos diez minutos para que se entibien y sean más fáciles de desmoldar. Empujando suavemente desde abajo para que se despeguen bien, id separando el bizcocho del molde y con cuidado sacadlos totalmente a una rejilla para que se enfríen totalmente.
  7. Cuando ya estén fríos (temperatura ambiente), metedlos en el congelador por lo menos durante media horita. Este paso será muy importante a la hora de ponerles la cobertura, ya que facilitará que el glaseado se pegue, se asiente y solidifique rápidamente sobre el bizcocho.
  8. Mientras tenéis los donetes en el congelador, podéis preparar la cobertura llevando ambas mantecas al baño maría. Cuando estén bien fundidas, añadid el resto de ingredientes y removed bien.
  9. Luego bañad la cara “buena” superior del donete en la cobertura y dejad que escurra bien el exceso. Id colocándolos sobre una rejilla. Al principio parecerá que está muy transparente, pero conforme se vaya enfriando, la cobertura se irá poniendo cada vez más blanca. Si queréis también podéis añadirle un poquito de coco rallado o almendras picadas como decoración, antes de que se solidifiquen del todo.

Sé que comparado con lo simple que es hacer el bizcocho, el trabajo extra del glaseado puede dar un poco de pereza (sobretodo porque lleva un par de ingredientes que no se usan en el día a día y que son caritos), pero os aseguro que es el toque perfecto! Como os he dicho antes, no es sólo que queden monísimos, sino les aporta ese punto dulce y de textura extra, que te deja prendado nada más dar el primer mordisco. Hacedlo, ya veréis que el trabajito extra merece la pena!

Además, qué sería un donete sin su cobertura? Una simple rosquilla! #vivaelglamour


“Esto es tan sólo mi opinión, la de una gluteniana más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito de la cocina, que cada uno tenemos nuestros gustos.”

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