#salado

Berenjenas al estilo chino (sin gluten y sin lácteos)

…o de cómo darle un toque asiático a vuestras berenjenas, para que queden como las de los restaurantes chinos!

Hay cuatro ingredientes chinos básicos que siempre tengo en la nevera, y que por suerte, también están disponibles sin gluten: la salsa de soja (#tamari), la salsa de ostras, el aceite de sésamo y jengibre fresco (la raíz refrigerada dura bastante sin ponerse mala!).

Me gusta tenerlos a mano, y así en cualquier momento de inspiración, puedo preparar algún plato con toque oriental #enunpispas.

Ya os hablé de ellos en las recetas de los rollitos thailandeses #singluten (con el relleno bien condimentado con salsa de soja y salsa de ostras) y en la de los latkes de calabacín (donde el ingrediente secreto era el aceite de sésamo!). Pero como odio comprar ingredientes que vayan en botes grandes y que sólo me sirvan para un plato (al final acaban quedando en el fondo de la nevera olvidados! #caducados, hoy os traigo una nueva receta para que podáis darle otro uso a estos condimentos.

La comida asiática nos libra del antojo de “pan”

Una de las maneras más sencillas de no echar de menos el pan, es preparar platos que no lo necesiten!

Toda mi vida he sido una adicta a los panes de todo tipo y de “mojar” con ellos cualquier salsa. Es un vicio del que cuesta mucho salir cuando dejas de comer gluten y aunque está claro que para cuando te da el monazo, está el pan #singluten, lo que intento es desengancharme de esa necesidad contínua de acompañarlo todo con él!

Así que tengo un #truquito que me funciona estupendamente para no añorar #rebañarelplato: hacer elaboraciones que no asocie al pan y que se puedan acompañar de arroz hervido o tubérculos como guarnición. Y para eso, la comida asiática es per-fec-ta!

Cuando era más joven #aquellosmaravillososaños viví un año en China, y le cogí el gustillo a las diferentes maneras que tienen allí de preparar las verduras.

Uno de mis platos más recurrentes cuando salía a comer fuera, eran los de berenjena. Había varios platos hechos con ella que solía pedir regularmente y nunca fallaban: las #yuxianjiezi (que significa literalmente “berenjenas con aroma a pescado”, aunque curiosamente ni saben ni llevan pescado!) o el #disanxian (una elaboración del norte que significa “los tres tesoros”, y que sirven la berenjena acompañada de patatas y pimientos verdes fritos).

Lo que más me gusta de cómo los chinos cocinan la berenjena, es que aparte de que les queda super sabrosa con poca cosa, consiguen que por dentro esté melosa, y que por fuera tenga un toque crujiente.

La receta de hoy, no es ninguna de esas elaboraciones (que usan algunas salsas que no se encuentran certificadas #singluten), si no que os voy a enseñar una manera muy sencilla de conseguir ese #umami y textura con un par de sencillos pasos. Yo les llamo “Berenjenas al estilo chino” a secas, y lo mejor es que acompañadas de un simple arroz blanco hervido, son una delicia (y comer pan con ellas no pega).

Cómo conseguir esa textura en la berenjena?

El truco de esta textura es freír primero las berenjenas en abundante aceite de oliva limpio y en tandas pequeñas. No intentéis echar demasiados trozos en la sartén a la vez, porque lo que queremos es que se frían rápidamente y que por fuera queden doraditas y crujientes (efecto #maillard), y melosas por dentro.

Tomaos el tiempo que necesitéis para este paso porque es el #quid de la textura, y porque no hay nada peor que encontrarse un trozo de berenjena crudo en la boca (parece corcho amargo!).

Luego se van retirando del aceite y dejando sobre servilletas absorventes. Y ya las tenemos preparadas para juntar al final de todo con la salsita!

Si no queréis hacer las berenjenas fritas, las podéis cocinar junto con la salsa, pero os aseguro que el resultado no es ni por asomo el mismo! Las berenjenas quedan como #blandurrias y aunque el sabor es muy bueno, pierde muchos puntos.

Las berenjenas asiáticas son más delgaditas y alargadas que las que tenemos aquí en España (tienen menos parte interior #pepitosa), y por eso cuando las preparan, las suelen trocear en cuartos alargados donde cada trozo tiene un lado con piel.

Para crear este mismo efecto con nuestras berenjenas gorditas, lo ideal es cortarlas longitudinalmente por la mitad, cada mitad otra vez por la mitad (ahora tendréis cuartos), y luego cada uno de estos cuartos en tres “gajos”. Estos “gajos” largos luego los podéis partir en tres o cuatro trozos cada uno y así conseguiréis que cada trozo os quede alargadito y con piel!

El umami está en la salsita

Aunque las berenjenas aportan una textura estupenda, lo cierto es que es una verdura un poco sosa (igual que el calabacín). Por eso tenemos que hacer una salsita muy sabrosa para que al recubrirlas, tengan ese toque a “chino” tan único.

El concepto de este plato no es comer salsa con berenjenas, si no berenjenas con la salsita suficiente para que su superficie se recubra de una capa oscura y sabrosa. No os paséis haciendo mucha salsa, porque sólo queremos que las berenjenas se impregnen.

La idea es sofreír ajitos y jengibre rallados en aceite de oliva, y cuando el sofrito huela #agloria, luego echarle un par de chorritos de salsa de soja, otros de salsa de ostras y una cucharada de aceite de sésamo. Dejarlo hacer chup chup un poco y listo para echar las berenjenas!

Si la habéis concentrado demasiado (y creéis que está demasiado salada) tened en cuenta que la berenjena solo se va a cubrir con una fina pátina, que tiene que ser lo gustosa suficiente como para que con esa poca cantidad le deje saborcito.

Pero si aún así queréis rebajarla un poco, podéis añadirle un poco de caldo de pollo con una pizca de almidón o Maizena para que se rebaje el sabor, pero que a su vez no quede muy líquida (gracias al efecto del espesante).

Ingredientes y paso a paso (para 2 raciones)

  • Abundante aceite de oliva virgen limpio para freír las berenjenas (depende del tamaño de tu sartén, un medio litro)
  • 2 berenjenas medianas
  • un poco de sal
  • 2 ajos rallados
  • 1 trocito de gengibre rallado (de unos 3 cm)
  • un buen chorro de salsa de soja #singluten (unas 6 cucharadas soperas)
  • un buen chorro de salsa de ostras #singluten (unas 4 cucharadas soperas)
  • 1 cucharada sopera de aceite de sésamo
  • 1 cucharada sopera de sésamo tostado para servir
  • 1 cebolleta cortada en rodajas finas para servir
  • PARA PASO OPCIONAL: un poco de caldo de pollo o agua, con almidón o Maizena disueltos
  1. Lavad las berenjenas, quitadles el rabito verde y cortadla longitudinalmente en gajos como hemos explicado más arriba (primero por la mitad, luego cada mitad por la mitad, y luego cada cuarto en tres gajos) para que cada trozo tenga una cara con piel.
  2. Echadle un poco de sal a las berenjenas, ypreparad vuestra sartén honda con el aceite de oliva para freirlas. Freidlas en varias tandas, sin llenar excesivamente la sartén y que los trocitos tengan espacio para freírse bien y flotar sin chocarse en exceso con los otros. Queremos que queden bien doraditas y crujientes por fuera, pero blanditas por dentro!
  3. Id disponiendo las berenjenas ya fritas sobre papel de cocina absorvente mientras termináis de freirlas todas.
  4. Luego vaciad el aceite de la fritura, para comenzar a hacer la salsita.
  5. Con dos cucharadas de aceite de oliva, poned el ajo y el gengibre rallado al fuego para que se sofrían bien. Estarán listos cuando empiecen a soltar su aroma #ricorico, y ese será el momento de añadir la salsa de soja y la de ostras. Dejad un minuto para que hagan #chupchup, añadidle el aceite de sésamo y añadidle las berenjenas.
  6. Removed bien, para que todos los trozos queden impregnados con una capita de la salsa. Servid con el sésamo tostado y la cebolleta por encima y con un bowl de arroz blanco hervido.
  7. PASO OPCIONAL: Antes de añadir la berenjena al wok/sartén, si os habéis pasado reduciendo la salsa de soja y la de ostras, y pensáis que os ha quedado excesivamente salada (o queréis que haya más salsa sin añadir más “salado”), podéis añadirle un poco de caldo de pollo (o agua) con una pizca de almidón o Maizena disuelta y dejarlo todo junto al fuego durante unos minutos para que coja cuerpo. Ésto rebajará la salsa sin dejarla aguachirri.

Como véis, es un plato muy fácil, pero super resultón. Es ideal para hacer una cena rápida, como plato principal o incluso como parte de varios platos chinos.

Si os animáis a hacer la receta, decidme qué tal os ha quedado!

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