#salado

Fritters de maíz tailandeses (sin gluten y veganos)

… o de cómo preparar en menos de media hora una cena sencilla de sabores asiáticos!

Les llamo “fritters”, que es la palabra anglosajona que se usa para este tipo de elaboraciones, por que en español no hay exactamente una palabra que los defina.

Y por que al oír “fritters” ya nos podemos imaginar por dónde va la cosa…

Los #fritters son como una especie de tortitas que se pueden hacer de cualquier verdura o incluso pueden llevar carne, pescado o marisco, y que se terminan friendo con aceite en la sartén. Todo ese relleno se mezclan con una especie de masa hecha con algún tipo de harina (en este caso con harina de arroz) para que todo quede bien integrado y no se deshaga al freír.

Son como una #amalgama de lo que a uno se le venga a la cabeza #vivalaimaginación!!!

Podría haberlos llamado “tortitas”, pero cuando pienso en tortitas, se me vienen a la cabeza las del desayuno. Y tal vez “buñuelos” podría haber sido otra buena opción, pero como los buñuelos suelen tener una forma como más redonda, y estos #fritters son más bien como hamburguesas finas, tampoco me acababa de convencer.

Así que sres y sras…aquí les presento estos #fritters de maíz (vosotr@s llamadles como prefiráis!), que aunque son ideales para comer como plato único acompañados de una buena ensalada #thai, también os pueden servir como entrantes de una cena temática, junto con la receta de rollitos thai #sin que publiqué hace unos meses.

Sabores tailandeses

En casa, desde que era pequeña, siempre nos ha encantado probar comidas de otros países. Supongo que es porque mi madre cocina la comida española tan bien, que cuando salíamos a comer fuera, preferíamos descubrir nuevos sabores e ingredientes diferentes. Eso nos daba pie a luego investigar nosotras y probar esas recetas en casa.

Los sabores a los que más me costó acostumbrar son a los “perfumados”: cilantro, lemon grass, hoja de lima y jengibre. Por eso jamás hubiera imaginado que con el paso de los años llegaría a convertirme en una fanática del curry tailandés, como lo soy a día de hoy.

Probando de aquí y de allá, al final el paladar se acostumbra a los nuevos sabores y los incluye en su registro, abriéndonos las puertas de cocinas cuyo uso de especias, hierbas y condimentos son totalmente diferentes a los nuestros. Y supongo que eso es lo bonito de evolucionar.

Dicen que las personas necesitamos probar una cosa tres veces para comenzar a aceptar un nuevo sabor, así que dadle una oportunidad…veréis que en cuanto os acostumbréis, se os abre un mundo lleno de nuevas recetas y oportunidades!

A día de hoy en Mallorca los tailandeses están super de moda, pero hace diez años el panorama era desolador! Recuerdo que mi madre y yo aprovechábamos nuestros viajes a Barcelona por temas médicos (nada grave) para comer siempre tailandés en uno de nuestros restaurantes favoritos. Lo #flipábamos con esa frescura y su uso de las hierbas aromáticas tanto en ensaladas como en guisos y salteados.

Qué es la pasta de curry tailandés?

El primer ingrediente “secreto” de la receta de hoy es la pasta de curry rojo.

Al contrario que los curris indios, que son mixes de especias secas (#masalas), los tailandeses crean una especie de pastas húmedas que son el resultado de tritutar diferentes combinaciones de hierbas aromáticas frescas.

Según la selección de hierbas y el tipo de chile que se emplee, la pasta coge una tonalidad u otra, por lo que conocer por su color qué pasta de curry tenemos delante es facilísimo! Como básicos podríamos decir que están la pasta de curry amarillo, la de curry rojo y la de curry verde (de menos a más picantes, y luego hay otros como el Massaman o el Penang que tienen matices diferentes.

Los #fritters de hoy llevan un buen pegote de pasta de curry rojo, que básicamente es una mezcla de chile rojo, limoncillo (#lemongrass), ajo, chalotas, sal, piel de lima Kaffir, semillas de cilantro y comino.

Aunque es fácil hacerlo casero (realmente solo es triturar juntos todos los chiles y las aromáticas), es cierto que conseguir todos los ingredientes puede ser bastante complicadillo según donde viváis. Así que lo más fácil es comprar la propia pasta fresca ya hecha, que hoy en día se encuentra en cualquier tienda de alimentación asiática, o incluso en grandes superficies.

Tenéis que buscar unos botes de plástico duros del color del curry que queráis usar (en este caso el bote rojo). La pasta va dentro en una bolsa envasada al vacío, y si al abrir cortáis solo una esquina y la mantenéis en su propio bote, os durará en la nevera semanas.

La marca del gallo #Cockbrand es la marca que suele haber en casi todos los supermercados chinos en Palma (de donde soy yo) y creo que es una de las marcas más distribuidas a nivel nacional. Las pastas de curry no llevan gluten de forma natural, y en sus ingredientes no se lista el trigo ni entre los ingredientes ni en los alérgenos.

Pero como podría quedar la duda, estuve investigando y en el blog de @everyday.gf.gourmet (un blog de recetas celíacas en inglés) su autora confirma que son libres de gluten (al menos en el momento que ella escribió su post, a medidados de 2018) y que es la marca que ella usa.

Yo he hecho esta receta ya varias veces y siempre me sienta bien. Pero quiero aclarar que no soy celíaca, simplemente cuando como gluten en cantidad me sienta mal (#cagalerasalinstante). Tal vez tenga sensibilidad al gluten no celíaca o sea un problema de colon irritable acusado por el gluten (ya os contaré bien en un próximo post), pero os cuento esto porque si sois celíacos, puede que no os quedéis tranquilos.

Si es así, podéis hacer la pasta vosotros mismos en casa o tal vez donde viváis podéis encontrar la marca “Thai Kitchen”, o podéis comprar la “Thai Taste” a través de Amazon, que ambas son certificadas libres de gluten.

La pasta de curry rojo pica un poco. En casa aguantamos muy bien el picante y casi ni lo notamos con la poca cantidad que lleva la receta (solo lleva un pegotillo parecido a un dedo gordo), pero si no estáis muy acostumbrados le notaréis ese punto #picayrepica!

El increíble aroma de las hojas de lima #kaffir

El otro ingrediente clave para estos fritters son las hojas de lima kaffir, que se cortan en tiritas hiper finas y se mezclan con la masa de las tortitas para que impartan su intenso y perfumado aroma.

Yo las encuentro congeladas en mi tienda de alimentación asiática habitual. Y lo bueno es que al estar congeladas, puedes simplemente sacar las hojas que necesites y el resto se mantienen perfectas hasta que las necesites en la próxima receta.

Estas hojas son de un tipo de árbol de limas especial, que no se suele cultivar en Europa o América, y que en Tailandia tienen el nombre de #makrut (en Indonesia #jerekpurut, #kulubot en Filipinas, y otros según el idioma del país asiático en que se nombre).

Los frutos que da este árbol son parecidos a las limas que conocemos, pero con una textura mucho más rugosa y dentro tienen menos jugo. Lo que suele usar del fruto es la raspadura de la piel y las hojas del árbol, que dan sabor a infinidad de recetas asiáticas.

Popularmente se las conoce como hojas de lima #Kaffir, y seguramente es cómo lo encontraréis en la mayoría de recetas, sin embargo ésta no es la manera apropiada de llamarlas.

Y es que etimológicamente se cree que el término Kaffir procede de la palabra árabe Kafir, que significa infiel (refiriéndose a las personas que no creen en la religión musulmana) y que con el paso del tiempo fue acuñado por los colonialistas europeos para referirse de manera discriminatoria a los nativos africanos. Imaginaos lo ofensivo del término, que en Sudáfrica, después de su amplio uso en la época del #apartheid, es incluso denunciable.

Fuera cual fuese el motivo por el que se comenzó a llamar a estas limas de esta manera (hay varias teorías), la cuestión es que tiene muchas connotaciones negativas…así que id con ojito al usarla! Incluso hace años hubo un movimiento en las redes sociales para concienciar a la industria de restauración occidental y que se dejase de usar ese término que en África y Asia está tan mal visto.

Así que para que nadie se sienta ofendido, lo ideal es simplemente decir “hoja de lima thai” u “hoja lima makrut”, y así evitamos seguir usando un nombre vejatorio y racista.

Cómo freír estas delicias thai?

La gracia de estos #fritters es encontrarse la textura suave y esponjosa de la masa del interior, el frescor del maíz entero, y el crujiente de la superficie exterior después de freirla hasta que quede bien dorada.

Para ello se tritura la mitad del maíz junto con harina de arroz y los condimentos (excepto las hojas de lima), haciendo como una especie de masa de tortitas a la que luego le añadiremos el resto del maíz y terminaremos a la sartén!

La receta original se hace con la ayuda de dos cucharas, tirando pegotes de masa sobre abundante aceite, para que los #pegotillos vayan flotando y se frían a la perfección por todos lados.

Sin embargo, en vez de freír estilo #freidora, yo prefiero poner solo medio dedito de aceite de oliva virgen extra en una sartén. Así cuando se echan los pegotes de masa, como no hay suficiente aceite para que floten, se pueden aplanar el máximo posible con la ayuda de una de las cucharas (intento que queden del grosor del dedo pequeño).

De esta manera hay mucha más superficie de la masa tocando el aceite y quedan súper crujientes por fuera. Si los hacemos de la otra manera, quedan como #buñuelos y entonces hay mucha más proporción de “interior” que no cruje.

A mí me gustan así, pero si vosotros preferís el formato “buñuelo”, ya sabéis!

Otra ventaja de usar menos aceite, es que los #fritters irán absorviéndolo, y el poco que quede en la sartén al terminar, se puede tirar. Así se evita tener un montón de aceite usado que guardar para una próxima ocasión, ya que cada vez que se use irá oxidándose, degradándose y volviéndose dañino.

En fin, sin más dilación os dejo ya la receta. La idea básica la he sacado de uno de mis blogs veganos favoritos @lazycatkitchen! En cuanto vi sus fotos en Pinterest supe que tenía que probarlos y definitivamente no decepcionan: son facilísimos de hacer y muy sabrosos. Os dejo el link a la receta original (en inglés) y de paso echéis un vistazo a las increíbles recetas.

Después de un par de pruebas, como en casa nos gustan las cosas bien sabrosas, he añadido un poco de ajo y jengibre frescos, que aunque no estaban en la receta original, le sientan divinamente y son sabores muy #thai!

Podéis usar huevo, o si preferís hacerlos veganos, podéis mezclar una cucharada sopera de semillas de lino dorado trituradas junto con tres cucharadas soperas de agua. Al ser el lino una semilla mucilaginosa, al dejarlo unos minutos junto el agua, creará una especie de “moco” muy similar a lo que es la clara de huevo.

Yo lo he probado de las dos maneras, y ambas opciones quedan genial, así que decidid vosotros mismos!

Ingredientes y paso a paso (para 16 fritters)

  • 600 gr de maíz (yo he usado de bote, pero puede ser congelado o incluso fresco de la mazorca)
  • 125 gr de harina de arroz integral
  • 1 huevo (o el sustituto a base de lino dorado molido y agua que os comentaba en el párrafo anterior)
  • 1 cucharada de té de levadura en polvo
  • 1 cucharada de té de sal
  • 1 ajo
  • 1 trozo de 2 cm de jengibre fresco rallado
  • 1 cucharada sopera de pasta de curry rojo (o un pegote del tamaño de un dedo gordo)
  • 1 pizca de pimienta
  • 3 hojas de lima thai medianas (#makrut)
  • aceite de oliva virgen extra para freír
  1. Poned la mitad del maíz bien escurrido en la turmix o en vuestro vaso triturador, junto con el resto de ingredientes (excepto la lima y el aceite), y trituradlo todo hasta que quede una pasta homogénea parecida a una masa de tortitas espesa.
  2. Cortad las hojas de lima muy finitas, y añadidlas a la masa junto con el resto del maíz.
  3. Luego cubrid bien con aceite el fondo de una sartén (un par de milímetros) y cuando esté caliente, echad pegotes de la masa de maíz con la ayudad de dos cucharas. Aplastad un poco cada pegote, para que nos queden unos fritters no muy gruesos (del grosor de un dedo meñique).
  4. Freid bien por cada lado, hasta que queden de un precioso color dorado oscuro y estén bien crujientes.
  5. Lo último ya es ponerlos sobre papel absorbente para quitar el máximo de aceite posible y….listos para comer!

Es muy típico mojarlos en la típica salsa tailandesa #sweetchili, pero en casa nos parecen ya tan sabrosas, que preferimos comerlas a palo seco y acompañadas con un poco de ensalada con aliño #thai (ya os pasaré la receta). Es una combinación ideal!

Como veis, es una elaboración muy sencilla! Si os animáis a hacerla, no dudéis en hacérmelo saber!

Esto es tan sólo mi opinión, la de una gluteniana más… Tal vez tú no estés de acuerdo con ella, o tu experiencia haya sido diferente a la mía y sin duda eso es lo más bonito de la cocina, que cada uno tenemos nuestros gustos. Lo importante es respetarse!

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